Esterilizado


Pestañeó dos veces para decir que sí. Un leve chasquido de dedos hizo tambalear la aguja esterilizada. Después, presionó el émbolo suavemente hasta que la solución acuosa se desbordó  por la parte superior de la jeringa. Un gesto que había repetido miles de veces. Recordó mientras lo hacía los días en la universidad donde se conocieron. Insertó la boquilla del tubo de acero en el catéter y ahora sí, empujó el émbolo hasta el final mientras pensaba en Sonia que  estaría haciendo ya las maletas y de la que para cuando él volviera ya no quedaría nadad en casa. La asepsia como forma de vida, pensó.

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