EL REY Y LA REINA

Un tablero de ajedrez, yo no elegí el suelo. Lo hizo él, como casi todo lo que vino después del primer beso. Blanco y negro, la cara y la cruz. Después de treinta años seguimos en el mismo tablero. Quería que el salón fuera como un tablero de ajedrez. Y ahí estamos en ese juego en el que solo puede quedar uno. Enroque, dos piezas menos... Afil 3 * Caballo 2... jaque mate.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diario

Esterilizado